1897 - 2020

123º Aniversario - Trayectoria y excelencia al servicio de la profesión.

Expertos aseguran que la destrucción de hábitats naturales hace que las enfermedades zoonoticas, como el Covid-19, se hayan cuadruplicado en 50 años.
Cielos rojo sangre; animales silvestres calcinados; árboles centenarios muertos de pie y convertidos en ceniza; humo, humo por todos lados, humo obstaculizando nuestra visión, humo invadiendo nuestros pulmones. No son escenas del apocalipsis. Es San Francisco (Estados Unidos), es el Pantanal (Brasil), es el Delta del Paraná (Argentina), es nuestra casa. Nos estamos quemando vivos. Y vamos por más: porque con cada hectárea de bosque o humedal que arrasamos, con cada árbol que talamos, con cada especie que exponemos al peligro de la extinción, la probabilidad de que generemos –sí: generemos– una nueva pandemia como el Covid-19 crece.

Unos años atrás, ante los empresarios y jefes de Estado más poderosos del mundo, la entonces desconocida Greta Thunberg –quien, a partir de ese momento, movilizó a millones de jóvenes a la acción climática– dijo:

“Los adultos siguen diciendo: ‘Demos esperanza a los jóvenes, se las debemos’. Pero, yo no quiero su esperanza, no quiero que estén esperanzados. Quiero que entren en pánico, que sientan el miedo que yo siento cada día. Y, después, quiero que actúen como lo harían en una crisis. Quiero que actúen como si la casa estuviera en llamas, porque lo está”.

Hoy, más que nunca, estamos sintiendo las llamas en nuestra piel, en el aire que respiramos, en el encierro al que nos obliga el Covid-19, en todo lo que estamos perdiendo. ¿Estamos sintiendo el pánico? Y, si es así, ¿por qué seguimos alimentando las llamas?

El hombre y sus zoonosis
No es la primera vez que nos vemos arrinconados por una enfermedad. La historia de la humanidad está atravesada de situaciones similares: ejemplos son la peste negra o bubónica, que provocó más de 75 millones de muertes en Europa en muy poco tiempo durante el siglo XVI; y la gripe española, que redujo la población mundial en entre un 3 y un 6 por ciento de 1918 a 1920.

Lo que sí está cambiando es la recurrencia con que estas enfermedades, zoonóticas en su origen (es decir, son virus que se transmiten de animales a humanos) emergen.

Diversos investigadores sugieren que estas, incluso, se han cuadruplicado en los últimos 50 años. Y el surgimiento de cuatro –SARS, gripe aviar (H5N1), gripe porcina (H1N1) y Covid-19– en este joven siglo XXI parece confirmarlo. En todos los casos, se trató de virus exclusivos de poblaciones animales que mutaron, invadieron un organismo humano y luego se propagaron como patógenos nuevos en la población mundial.

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Fuente: Pilar Assefh - Clarín.com

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Curiosidades

Los 10 principales avances médicos de la Edad Media

Todavía la percepción que el ciudadano medio tiene sobre la Edad Media es la de que fueron tiempos oscuros, con multitud de calamidades, poblaciones analfabetas y un retroceso sustancial en cuanto a los avances médicos que la Antigüedad había aportado. Todo ello no son más que apriorismos que colocan en un puesto de inferioridad a los tiempos medievales respecto a otros momentos de la Historia. Sin embargo, un análisis detallado nos revela que en el Medievo surgieron muchos de los logros de la Medicina que todavía hoy están vigentes. Aquí están los 10 principales avances médicos de la Edad Media.

1. Hospitales
En el siglo IV de nuestra era el concepto de hospital, es decir, un lugar donde los pacientes podrían ser tratados por los médicos con equipamiento especializado, estaba en su embrión en algunos lugares del Imperio Romano.

Más tarde, en Occidente, los monasterios fueron los centros donde surgieron los primeros hospitales para dar servicio a los viajeros, transeúntes y pobres. Mientras, en Oriente, en el mundo árabe, los hospitales surgieron en el siglo VIII. En ellos había un número importante de médicos que estaban especializados en materias diferenciadas y separadas unas de las otras en distintintas áreas.

2. Farmacias
La primera farmacia se abrió al público en Bagdag, capital de Califato Abásida, en el año 754. Estas oficinas en las que se dispensaban medicinas y remedios medicinales preparadas por un boticario por prescripción de un médico.
En el siglo XII llegaron a Europa y a partir de ahí el farmacéutico se convirtió en uno de los profesionales de referencia dentro de las ciudades.

3. Gafas
No sabemos quién fue el inventor de las gafas, un instrumento óptico que permitía corregir los problemas de visión, pero a finales del siglo XIII ya eran bien conocidas en Italia. Giordano de Pisa pronunció un sermón en 1305 en el que hablaba de la invención de las gafas veinte años atrás. Años después, en 1352, aparece la primera representación de una persona usando gafas; la encontramos en un fresco de Tommaso da Modena en la que aparece el cardenal Hugo de Provenza.

4. Anatomía y disección
Los médicos medievales tenían un profundo conocimiento de la Anatomía humana. En 1315 el médico italiano Mondino de Luzzi realizó una disección pública para sus alumnos y espectadores ocasionales que quisieron asistir a este acontecimiento.

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Editorial de la Asociación Argentina de Zoonosis (AAZ) – actualizado al 19 de mayo de 2020.

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